Más o menos Partidos?
México
vivió más de siete décadas con un partido hegemónico donde la gente cada seis
años ya sabía quien iba a ganar las elecciones. No fue hasta la década de los
80 cuando surge una verdadera oposición con el PAN. En contraste y aunado a
nuestro sistema de partidos multipartidista (7 partidos políticos a nivel
nacional), hoy tenemos a 50 organizaciones queriendo ser partidos políticos.
A
principios de este año 50 organizaciones pidieron su registro como partido
político ante el Instituto Federal Electoral (IFE), una cifra que a simple
vista nos dice dos cosas: la primera que los partidos políticos actuales no
representan a los mexicanos y la segunda no menos valida y preocupante el
negocio que representa ser un partido político.
Entre
las numerosas organizaciones que solicitaron su registro ante el IFE se
encuentran dos que probablemente tengan éxito, se trata del Movimiento
Regeneración Nacional (Morena) y Concertación Mexicana. La primera impulsada
por el dos veces candidato a la presidencia de México, Andrés Manuel López
Obrador, y la segunda por el ex presidente del PAN, Manuel Espino y el ex
perredista Rene Arce.
Pero
las cosas no son tan simples para las 50 organizaciones que pidieron su
registro ante el IFE ya que tendrán que cumplir con ciertos requisitos como
demostrar que tienen entre sus filas al 0.26% del padrón electoral, es decir,
un mínimo de 219 mil 608 integrantes, así como realizar asambleas y demás
acciones durante un proceso que no es corto, ya que las resoluciones serán
hasta el año 2014.
La
pregunta es, ¿Qué hay detrás de los partidos políticos que resulta tan
atractivo para muchos?, más allá de poder representar los intereses del pueblo
que en algunos casos puede ser valido el argumento, existe el poder económico y
político que trae consigo el ser un partido político.
De
acuerdo al artículo 78 del Cofipe (Código Federal de Instituciones y
Procedimientos Electorales) los partidos políticos que hayan obtenido su
registro con fecha posterior a la última elección tendrán derecho al 2% del
monto que por financiamiento total le corresponda a los partidos políticos para
sus actividades ordinarias permanente. En este contexto, el año pasado el
financiamiento público que les correspondió a los siete partidos políticos fue
de $1,644,045,753 pesos para el PRI, $1,299.839,541.66 pesos para el PAN, $690,780,813
pesos para el PRD, $478,911,729 pesos para el PVEM, $361,380,307 pesos para el
PT, $352,192,747 pesos para Nueva Alianza y $315,363,994 para el Movimiento
Ciudadano.
Tan
solo el financiamiento destinado al PAN o el PRI en 2012 representa el monto
que la ONU (Organización de las Naciones Unidas) destinó a 13 de las crisis
humanitarias más graves en el mundo, sin duda son cifras que para cualquier
organización son atractivas.
Es
evidente que atravesamos una crisis de ideologías y credibilidad partidista,
basta ver las alianzas que se realizan en los estados donde habrá elecciones
este año. Por ejemplo en el sur del país vemos como los partidos opuestos
ideológicamente (PAN - PRD) se unen para formar un mismo frente o en el norte
donde el PRI y el PRD intentaban unirse.
No
estoy en contra de las alianzas partidistas si tienen en común un proyecto de
Gobierno, el problema surge cuando éstas son meramente alianzas electorales,
siendo este uno de los problemas medulares que provocan la falta de
credibilidad en los partidos políticos.
Hoy
pareciera que las ideologías partidistas se han quedado archivados en los
estatutos y documentos de los partidos políticos. De acuerdo al pensamiento
político clásico, la derecha es un partido conservador y la izquierda un partido
liberal, esto no sólo en su forma de pensar y las acciones o proyectos, sino
también en su forma de estructurar el Estado y su gestión. Actualmente los
discursos de campañas políticas se abstienen de emitir juicios que puedan
provocar conflicto en el electorado, todos se inclinan por un discurso con
menos ideologías partidistas de derecha o de izquierda.
No
es necesario analizar encuestas de opinión pública para ver el descontento de
la sociedad mexicana por los partidos políticos y por ende de su clase
política, sin embargo, nosotros como sociedad también debemos estar conscientes
que nuestros representantes son el espejo de nuestra sociedad. Hoy lo que necesitamos
es tener menos partidos y más ciudadanos. Estemos pendientes…
(Texto publicado en la Revista D'interés)
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