"Rasuraditas" generan votos
El
pasado 6 de julio se llevaron a cabo elecciones ordinarias para elegir a
presidentes municipales y diputados locales en los estados de Nayarit y
Coahuila, siendo el ganador en la mayoría de las contiendas el Revolucionario Institucional.
Sin embargo, los reflectores nacionales se volcaron hacia Hilario Ramírez
Villanueva, un candidato independiente que buscaba por segunda ocasión la alcaldía
de San Blas.
En
general la contienda electoral del municipio de San Blas en Nayarit logró
contagiar el ánimo a la ciudadanía para salir a ejercer su voto, el nivel de
participación electoral se ubicó en 58.3%, un porcentaje que no es bajo si tenemos
en cuenta el tipo de elección.
San
Blas es un municipio del estado de Nayarit de poco más de 43 mil habitantes, que
llamó la atención de los medios en su reciente proceso electoral por
declaraciones del candidato independiente Hilario Ramírez Villanueva que dijo: "¡Que
le robé a la presidencia! ¡Sí le robé, sí le robé, sí le robé! Pero poquito
porque está bien pobre. Nomás una rasuradita, una rasuradita".
Políticamente
es una declaración incorrecta que a muchos políticos les hubiera costado la
candidatura por decir menos, sin embargo, Ramírez Villanueva pudo contener y
operar a su favor la situación logrando obtener el triunfo en las urnas con el
40.32% de la votación, mientras que su adversaria más cercana, Candy Yescas
Blancas de la coalición PRI-PVEM y PANAL, alcanzó el 34.78%.
El
fenómeno mediático que provocó el candidato Hilario Ramírez Villanueva, mejor
conocido como el amigo Layín, obedece en gran medida a la personalidad que
provoca en su tierra, es un hombre que conecta y conoce a la gente, en este
sentido, la polémica por la declaración políticamente incorrecta no surtió
efectos negativos en su electorado ya que supo capitalizarla convirtiéndose en
una especie de Robin Hood al decir que con una mano robaba y con la otra lo
repartía a los pobres.
Queda
claro que los recursos económicos en la campaña no fueron un problema para el
candidato, a pesar de que no tenía el respaldo de algún partido político. Por
ejemplo, el amigo Layín regalaba dinero mediante “bolo” a las personas,
llegando en ocasiones a repartir 100 mil pesos en monedas.
De
2008 a 2011 Hilario Ramírez ejerce por primera vez la presidencia municipal de
San Blas, sin embargo, al termino de su administración deja una deuda de 70
millones de pesos. Aunado a ello, existen señalamientos que lo vinculan con el
crimen organizado, sin que hasta el momento se le haya demostrado. Dentro de
sus austeros gustos se encuentra un caballo con un valor de 250 mil dólares.
Sin
duda Ramírez Villanueva ejerce un liderazgo en el municipio de San Blas, pero
habrá que ver que tanto de ese liderazgo se traduce en hechos. En el aspecto académico
no tiene concluidos sus estudios básicos, sin embargo, es un prominente
empresario exportador de mango en la región.
Lo
más relevante de este fenómeno mediático es el hecho de que el amigo Layín dijo
algo que todo mundo sabe, pero que nadie dice, lo que al final del día la sociedad
agradece porque de ser un ratero se convirtió en un hombre admirable. Estamos
frente a un caso en el que la sociedad harta de los políticos de siempre sobrepone
la honestidad ante cualquier otro valor premiando el cinismo.
Es
evidente que existe una disociación entre lo correcto e incorrecto en nuestra
sociedad, o aún peor, que es una reacción involuntaria producto de la
cotidianeidad que prevalece en la clase política y en la sociedad en general. Siempre
resulta más cómodo responsabilizar al otro por las cosas que pasan o dejan de
pasar, pero pocas veces nos hacemos cargo.
Finalmente
este caso nos permite una vez más medir el pulso de la sociedad en la
actualidad. Ojalá que estos ejemplos lejos de causarnos curiosidad y asombro,
puedan ayudarnos a concientizarnos de la responsabilidad que tenemos como
ciudadanos al elegir a nuestros representantes y gobernantes. Estemos
pendiente…
(Texto publicado en la revista D'interés)
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